30 mayo 2007

A

El otro dia lei en un blog acerca de una persona que se la pasaba platicando con su novio por telefono durante horas y horas todos los dias. Me puse a pensar que mi relacion con A es igual. Nosotros pasamos la mayor parte del tiempo platicando, ya sea por messenger, celular o telefono de casa. Sin embargo, para mi esta bien porque de no hacerlo asi, no habria forma de mantener la relacion a larga distancia que tenemos y lo mejor de todo, es que el tema de conversacion no se agota y siempre tenemos algo que compartir, y a veces, hasta para discutir.

Estado de animo: happy

28 mayo 2007

Es lunes...

...no voy a trabajar, no voy a trabajar.


Estado de ánimo: flojera infinita tras haber manejado tres horas desde Villa Guerrero al D.F. ayer por la noche, pero valió la pena, fue un fin de semana maravilloso y lleno de descubrimientos muuuuyyyy gratos.

27 mayo 2007

Oriente, Occidente (III)

-Era un matrimonio arreglado -dijo miss Rehana de pronto-. Yo tenía nueve años cuando mis padres lo acordaron. Mustafa Dar tenía ya treinta entonces, pero mi padre quería alguien que pudiera cuidar de mí como había hecho él, y Mustafa Dar se fue a Inglaterra y dijo que enviaría a buscarme. Eso fue hace muchos años. Tengo su fotografía, pero para mí es como un extraño. Hasta su voz, no la reconozco por teléfono.
-Anciano -le preguntó-, ¿por qué meha empaquetado y enviado ya a Inglaterra?
Él se puso en pie, escandalizado.
-Parecía usted tan feliz, de manera que supuse... perdone, pero ¿es que la han rechazado?
-He respondido mal a todas las preguntas -contestó ella-. Las señas particulares las puse en la mejilla equivocada, redecoré por completo el cuarto de baño, todo totalmente al revés, ¿comprende?
-Pero ¿por qué? ¿Cómo podrá ir ahora?
-Volveré a Lahore y a mi trabajo. Trabajo en una gran casa, como ayah de tres chicos muy majos. Los hubiera entristecido que me fuera

"Un buen consejo es más raro que un rubí", Oriente, Occidente. Salman Rushdie.

26 mayo 2007

Oriente, Occidente (II)

Él continuó:
-Le preguntarán cuántas habitaciones tiene la casa de su familia, y de qué color son las paredes, y qué días vacía la basura. Le preguntarán el segundo nombre de la hijastra de la tía del tercer primo de la madre de su marido. Y todas esas cosas se las habrán preguntado ya a su Mustafa Dar en Bradford. Y si comete usted un solo error, estará perdida.
-Sí -dijo ella, y él pudo oír cómo dominaba la voz-. ¿Y cuál es su consejo, anciano?
-Miss Rehana -dijo su propia voz, mientras él la escuchaba con asombro-, es usted una persona porco común, una joya, y voy a hacer por usted lo que tal vez no haría por mi propia hija. Ha llegado a mi poder un documento que puede resolver de golpe todas sus preocupaciones.
-¿Y cuál es ese papel mágico? -pregunto ella, mientras sus ojos se reían ahora claramente de él.
La voz de él se hizo muy, muy baja.
-Miss Rehana, es un pasaporte británico. Totalmente auténtico y pukka. Tengo un buen amigo que pondrá en él su nombre y su foto, y entonces, como por arte de magia, ¡ahí voy, Inglatrrra!
-No sé si lo entiendo bien -estaba diciendo ella-. Me está proponiendo que cometa un delito...
-Un delito no -la interrumpió él-. Una facilitación.
Sin embargo, ella estaba ya de pie, le dio la espalda y fue hacia las puertas, en donde las mujeres habían comenzado a arracimarse...

"Un buen consejo es más raro que un rubí", Oriente, Occidente. Salman Rushdie.

25 mayo 2007

Oriente, Occidente (I)

El polvoriento complejo de edificios que había entre la parada de autobús y el consulado estaba ya lleno de mujeres de los martes, algunas veladas y unas pocas con el rostro descubierto como miss Rehana. Todas parecían asustadas y se apoyaban pesadamente en los brazos de tíos o hermanos, que trataban de parecer seguros de sí mismos. Sin embargo, miss Rehana había venido sola y no parecía en absoluto alarmada.

Muhammad Ali, que se especializaba en asesorar a las suplicantes semanales que parecían más vulnerables, desubrió que sus pies lo llevaban hacia aquella muchacha extraña, independiente y de grandes ojos.

-Señorita -comenzó a decir-, ha venido a pedir una autorización para Londres, ¿no es así?
-Sí, así es.
-Entonces, por favor, ¿me permite que le dé un consejo? Por un precio módico.
Miss Rehana sonrió.
-Un buen consejo es más raro que un rubí -dijo-. Pero, por desgracia, no puedo pagarle. Soy huérfana, no una de esas señoras ricachonas.
-Confíe en mis canas - insistió Muhammad Ali-. Mi consejo está templado por la experiencia. Sin duda lo encontrará bueno.
-Entonces tendré que escucharlo. Cuando el Destino te envía un regalo, tienes que eceptar tu buena suerte
-Nombre, por favor.
-Miss Rehana -dijo ella-. Prometida de Mustafa Dar, de Bradford, Londres.
-Bradford, Inglaterra -la corrigió amablemente-. Londres es sólo una ciudad, como Ultan o Bahawalpur. Inglaterra es una gran nación, llena de la gente más fría del mundo.
-Comprendo, Gracias -respondió ella con seriedad, y él no supo si estaba burlando.
-¿Ha llenado una solicitud? Déjemela ver, por favor. Ella le pasó un documento pulcramente doblado en un sobre de estraza.
-¿Está bien? -Por primera vez había una nota de ansiedad en su voz.
Él dio golpecitos en el pupitre, muy cerca del lugar en que descansaba la mano de ella.
-Seguro que sí -dijo-. Voy a comprobarlo.
-Perfecto -declaró por fin-. Todo en regla.
-Gracias por su consejo -dijo ella, haciendo gesto de levantarse-. Esperaré junto a la puerta.
-¿Qué se imagina? -exclamó él muy alto, dándose un golpe en la frente-. ¿Cree que es tan fácil? ¿Que entregará el formulario y paf, le darán la autorización con una sonrisa? Miss Rehana, créame, va a entrar en un lugar peor que una comisaría de policía.

"Un buen consejo es más raro que un rubí", Oriente, Occidente. Salman Rushdie.