
06 febrero 2007
05 febrero 2007
February
Winter. Time to eat fat
and watch hockey. In the pewter mornings, the cat,
a black fur sausage with yellow
Houdini eyes, jumps up on the bed and tries
to get onto my head. it´s his
way of telling whether or not I'm dead.
If I'm not, he wants to be scratched; if I am
he'll think of something. He settles
on my chest, breathing his breath
of burped-up meat and musty sofas,
purring like a washboard. Some other tomcat,
not yet a capon, has been spraying our front door,
declaring war. It's all about sex and territory,
which are what will finish us off
in the long run. Some cat owners around here
should snip a few testicles. If we wise
hominids were sensible, we'd do that too,
or eat our young, like sharks.
But it's love that does in us. Over and over
again, He shoots, he scores! and famine
crouches in the bedsheets, ambushing and pulsing
eiderdown, and the windchill factor hits
thirty below, and pollution pours
out of our chimmneys to keep us warm.
February, month of despair,
with a skewered heart in the centre.
I think dire thoughts, and lust for French fries
with a splash of vinegar.
Cat, enough of your greedy whining
and your small pink bumhole.
Off my face! You're the life principle,
more or less, so get going
on a little optimism around here.
Get rid of death. Celebrate increase. Make it be spring.
Margaret Atwood, Morning in the Burned House.
and watch hockey. In the pewter mornings, the cat,
a black fur sausage with yellow
Houdini eyes, jumps up on the bed and tries
to get onto my head. it´s his
way of telling whether or not I'm dead.
If I'm not, he wants to be scratched; if I am
he'll think of something. He settles
on my chest, breathing his breath
of burped-up meat and musty sofas,
purring like a washboard. Some other tomcat,
not yet a capon, has been spraying our front door,
declaring war. It's all about sex and territory,
which are what will finish us off
in the long run. Some cat owners around here
should snip a few testicles. If we wise
hominids were sensible, we'd do that too,
or eat our young, like sharks.
But it's love that does in us. Over and over
again, He shoots, he scores! and famine
crouches in the bedsheets, ambushing and pulsing
eiderdown, and the windchill factor hits
thirty below, and pollution pours
out of our chimmneys to keep us warm.
February, month of despair,
with a skewered heart in the centre.
I think dire thoughts, and lust for French fries
with a splash of vinegar.
Cat, enough of your greedy whining
and your small pink bumhole.
Off my face! You're the life principle,
more or less, so get going
on a little optimism around here.
Get rid of death. Celebrate increase. Make it be spring.
Margaret Atwood, Morning in the Burned House.
04 febrero 2007
The Letter of Paul to the Galatians
Bible Verses of the Week:
For I through the law am dead to the law, that I might live unto God. I am crucified with Christ: nevertheless I live; yet not I, but Christ liveth in me: and the life which I now live in the flesh I live by the faith of the Son of God, who loved me, and gave himself for me. (Galatians 2:19-20)
02 febrero 2007
01 febrero 2007
Crónicas Gabicianas
2 pm, hora de comer. Bloqueo mi computadora, tomo mis lentes de sol y camino hacia la salida. Una vez que pongo un pie fuera de la oficina, el sol cae inclemente, como si ya fuera verano. En los carriles centrales de Reforma hay un grupo de autobuses estacionado, de los cuales bajan personas con banderas blancas en sus manos. Alcancé a leer “Organización … de Veracruz”. Todos ellos están aquí para participar en la marcha para protestar contra el alza indiscriminada de precios; son muchos. A un lado, la autoridad vestida de azul protege edificios que albergan oficinas y empresas.
Ambos grupos de personas tienen mucho en común: la mirada perdida, el dolor de piernas por las horas de viaje o por estar parado todo el día y más aún, casi comparten las mismas necesidades. Camino por la lateral de Reforma hasta la esquina de Río Sena, la cruzo y justo antes de los carriles centrales, una señora vende sombreros de paja a 10 pesitos. Tiene una gran fila a su alrededor: todos quieren escapar del sol. Dos extranjeros trajeados compran sombreros que se ponen de inmediato.
Aguardo a que el poli dé la señal para cruzar hacia la Zona Rosa. Ya del otro lado veo a unos judas dentro de un auto, desvistiendo muchachas con la mirada. Camino por Génova sin rumbo fijo, buscando un lugar donde matar el tiempo. El Mix-Up me encuentra, empiezo por la sección de música en español (rock, grupero, salsa, ranchero, etc). Los discos de Lupillo Rivera son importados (¿?), cuestan entre $164 a $200. Me resisto a creer que los compren. Me voy a los DVD’s y a la sección de música alternativa. Compro un disco.
El padre Cronos no perdona. Camino de regreso. La marcha empieza, alcanzo a cruzar Reforma por un hueco que dejan abierto los manifestantes. El sol golpea mi cara, tengo sed. Regreso a mi oficina pensando en mi, en los que marchan, en los que no, en el país y tengo una mezcla de sentimientos encontrados.
Ambos grupos de personas tienen mucho en común: la mirada perdida, el dolor de piernas por las horas de viaje o por estar parado todo el día y más aún, casi comparten las mismas necesidades. Camino por la lateral de Reforma hasta la esquina de Río Sena, la cruzo y justo antes de los carriles centrales, una señora vende sombreros de paja a 10 pesitos. Tiene una gran fila a su alrededor: todos quieren escapar del sol. Dos extranjeros trajeados compran sombreros que se ponen de inmediato.
Aguardo a que el poli dé la señal para cruzar hacia la Zona Rosa. Ya del otro lado veo a unos judas dentro de un auto, desvistiendo muchachas con la mirada. Camino por Génova sin rumbo fijo, buscando un lugar donde matar el tiempo. El Mix-Up me encuentra, empiezo por la sección de música en español (rock, grupero, salsa, ranchero, etc). Los discos de Lupillo Rivera son importados (¿?), cuestan entre $164 a $200. Me resisto a creer que los compren. Me voy a los DVD’s y a la sección de música alternativa. Compro un disco.
El padre Cronos no perdona. Camino de regreso. La marcha empieza, alcanzo a cruzar Reforma por un hueco que dejan abierto los manifestantes. El sol golpea mi cara, tengo sed. Regreso a mi oficina pensando en mi, en los que marchan, en los que no, en el país y tengo una mezcla de sentimientos encontrados.
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